El innegable peligro de la tecnología 5G

Para desarrollar la tecnología 5G que hará posible el llamado «internet de las cosas» se han invertido miles de millones pero para estudiar su impacto en la salud y el medio ambiente ni un solo euro. Y sin embargo las ondas milimétricas de alta frecuencia que se utilizan en ella son peligrosas; de hecho hay cientos de estudios publicados que avisan de ello y están siendo sistemáticamente ignorados por los principales organismos internacionales, los gobiernos, los partidos políticos, los científicos, las asociaciones de consumidores y la propia sociedad. Un disparate del que vamos a arrepentirnos.

5G

Que para poder «progresar» hay que asumir cuanto antes la tecnología 5G responde a la mayor campaña de marketing de la historia habiéndose invertido ya miles de millones de euros para crear una red de telecomunicaciones a la que se ha bautizado como el Internet de las Cosas (The Internet of Things) porque su objetivo no es tanto mejorar la comunicación entre personas como entre dispositivos electrónicos aprovechando que la transferencia de datos es entre 10 y 100 veces más rápida que con la 4G. Los humanos no percibiremos apenas tal mejora al hablar entre nosotros pero sí las máquinas que se comunicarán entre sí de forma casi instantánea posibilitando además que multitud de dispositivos se conecten simultáneamente en viviendas, oficinas, colegios, parques, espacios abiertos… Es más, permitirá desarrollar automóviles que conduzcan solos, complejas intervenciones quirúrgicas sin intervención humana, frigoríficos que se encarguen de pedir la compra directamente al supermercado y, por supuesto, descargas y transmisiones de datos rapidísimas.

Algo idílico de posibilidades inimaginables ante lo que nadie razonable debería oponerse… si no tuviera una contraparte negativa de la que pocos quieren hablar. De hecho por si acaso se alerta de ello a la población las industrias implicadas han conseguido que empiecen a instalarse las antenas necesarias para la 5G en tiempo récord. Resulta pues sospechoso y sorprendente que en los grandes medios de comunicación se siga hablando hoy de la contaminación de los océanos, del supuesto calentamiento global y hasta del consumo de carne como solución al cambio climático pero prácticamente nada del peligro de la tecnología 5G a pesar de los cientos de estudios científicos efectuados sobre sus potenciales daños (lea en nuestra web –www.dsalud.com– el artículo que con el título La contaminación electromagnética va a agravarse enormemente con la tecnología 5G publicamos en el nº 214).

Afortunadamente aún quedan personas que no alquilan sus conciencias como el senador estadounidense demócrata por Connecticut Richard Blumenthal quien en febrero pasado manifestó ante el Comité Senatorial de Comercio, Ciencia y Transporte su preocupación ante la falta de investigación científica y datos de los riesgos potenciales para la salud de esta tecnología. De hecho criticó duramente en ella tanto a la Comisión Federal de Comunicaciones como a la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA), agencias gubernamentales responsables conjuntamente en ese país de garantizar que la tecnología de los teléfonos móviles sea segura. Siendo lo más interesante de su intervención lograr que dos representantes de una empresa de telecomunicaciones reconocieran abiertamente que no se habían estudiado sus posibles efectos sobre la salud. “Creo que los estadounidenses –dijo Blumenthal durante su intervención- merecen saber cuáles son los efectos sobre la salud. Así que mis preguntas son: ¿cuánto dinero ha comprometido la industria para apoyar investigación independiente adicional? ¿Esa investigación independiente está en marcha? ¿Se ha completado alguna? Estamos hablando de investigación sobre los efectos biológicos de esta nueva tecnología”. Y ante la falta de respuesta de los representantes de la industria Blumenthal concluyó: “Realmente no hay ninguna investigación en marcha. Aquí estamos volando a ciegas en lo que respecta a la salud y la seguridad”

Y es que si a lo largo de los años ha quedado algo claro es que no hay en marcha ni una sola investigación oficial sobre los potenciales efectos biológicos negativos de la 5G.

Por lo que a España se refiere el Plan Nacional 5G del Gobierno hizo que numerosas asociaciones -entre otras Ecologistas en Acción, Asociación APQUIRA, EQSDS, Asociación Geográfica Ambiental, APDR, AVAATE, Plataforma Stop Comptadors y Plataforma Estatal contra la Contaminación Electromagnética- solicitaran que antes de implantarse se evaluaran sus efectos pero ni el Gobierno ni el resto de las fuerzas políticas se dieron por enterados. La propia Secretaría de Estado para el Avance Digital tiró «balones fuera» diciendo simplemente que “España se ajusta a la Recomendación 1999/519/CE del Consejo de Sanidad de la Unión Europea, de fecha 12 de julio de 1999, relativa a la exposición del público en general a campos electromagnéticos desde 0 Hz a 300 GHz. Esta Recomendación tiene el respaldo de la OMS”. Es decir, se alega cumplir una reglamentación aprobada para tecnologías anteriores que no tienen nada que ver con la 5G. Puro cinismo gubernamental. Claro que también la Unión Europea ignoró el llamamiento público hecho por más de 180 científicos y médicos de 36 países para que se detuviera el despliegue de esta tecnología hasta que las dudas sobre su impacto en la salud y el medioambiente se resuelvan.

En suma, hay una estrategia planificada hasta el detalle para que nadie -salvo que apareciera algún juez independiente, valiente y honesto- pueda parar la tecnología 5G. De hecho en España el Plan Nacional 5G depende exclusivamente del Ministerio de Energía Turismo y Agenda Digital sin intervención alguna del Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social como sería lo lógico. Una «jugada maestra» como la que en su día se hizo llevando las competencias sobre la comercialización del tabaco ¡al Ministerio de Economía!

¿Alguien entiende de hecho cómo este asunto ha podido pasar por el Congreso de los Diputados y el Senado sin suscitar el más mínimo debate? ¿Á qué se dedican por otra parte los partidos de la «nueva política» además de a hacer demagogia?; porque sus aportaciones en dos años han sido NULAS.

El Plan Nacional 5G prevé la creación de un Observatorio Nacional al que se ha dotado con millón y medio de euros para los tres primeros años -900.000 los aporta Red.es (entidad pública empresarial del Ministerio de Economía y Empresa) y 600.000 Mobile World Capital Barcelona– pero solo para impulsar “la estandarización, innovación y alineación de estrategias en torno a la tecnología móvil 5G en todo el territorio español”. De subvencionar estudios independientes sobre el impacto de la tecnología 5G en la población y el medio ambiente o de hacer seguimientos epidemiológicos ¡nada de nada!

Ecologistas en Acción y la Plataforma Estatal contra la Contaminación Electromagnética denunciaron asimismo que todo se ha puesto en marcha sin la evaluación de impacto sobre la salud que exige la Ley General de Salud Pública y que la Ley de Telecomunicaciones de 2014 preveía la constitución de un Comité Interministerial sobre Radiofrecuencias y Salud que sigue sin crearse a pesar de los requerimientos en ese sentido del Defensor del Pueblo pero, sencillamente, se les ha ninguneado. Lo mismo que a la Organización de Consumidores (OCU) que al hablar de la 5G en su web dice: «Las dudas sobre los potenciales efectos sobre la salud de un despliegue generalizado de la tecnología 5G están sin resolver”.

LOS CIUDADANOS SOMOS CONEJILLOS DE INDIAS FORZOSOS 

Hay no obstante honrosas excepciones. En abril de este año la Ministra de Vivienda, Calidad de Vida, Medio Ambiente y Energía del Gobierno de la Región de Bruselas-Capital (Bélgica) (Bélgica) Céline Fremault bloqueó el despliegue de la tecnología 5G ante la imposibilidad de medir técnicamente la cantidad de radiación emitida con la instalación masiva de antenas MIMO (entradas múltiples, salidas múltiples) y verificar si se mantiene dentro de los límites legales. “Los habitantes de Bruselas -declaró- no serán conejillos de indias y mientras la radiación no pueda medirse con precisión los planes 5G para Bruselas se paralizan”.

Ese mismo mes el ayuntamiento italiano de Florencia decidió hacer lo mismo alegando el Principio de Precaución y comprometiéndose su alcalde, Darío Nardella, “a evaluar detenidamente su posible autorización». Y una decisión similar tomaría la XII Municipalidad de Roma Capital impidiendo la instalación de antenas en las áreas de Portuense, Gianicolense y Monteverde, es decir, en buena parte de la ciudad. Es más, pidieron por escrito al Alcalde de Roma que impida la colocación de las antenas de microondas milimétricas en hogares, escuelas, centros de día, centros recreativos, farolas y otros lugares públicos.

El municipio de Rocca di Papa (Italia) aprobaría por su parte una moratoria para evitar la puesta en marcha de la fase experimental de la red inalámbrica 5G. “No autorizamos -dicen- tecnologías que puedan agravar la insalubridad pública«. Acto decidido que esperan se repita en otros municipios italianos porque está respaldado por un potente movimiento asociativo apoyado por instituciones científicas de prestigio como el Centro de Investigación del Cáncer Cesare Maltoni del Instituto Ramazzini cuya directora, la Dra Fiorella Belpoggi, ha declarado: “Las ondas milimétricas no son bien conocidas; se necesitan más estudios. Me temo que la 5G podría ser como el asbesto que se extendió por toda la sociedad comprobándose demasiado tarde el daño que hizo».

El acto más significativo en Italia contra la implementación de la tecnología 5G tendría lugar en todo caso en mayo pasado cuando cinco diputados presentaron una moción para que el Gobierno dictase una moratoria nacional en la que se dice: «La Agencia Internacional de Investigación sobre el Cáncer (IARC) ya dictaminó en 2011 que los campos electromagnéticos de las radiofrecuencias son ‘posiblemente carcinógenos’ y según estudios más recientes posibles efectos reproductivos, neurológicos y metabólicos. ¿A qué riesgo vamos a someter a la población italiana? El deber de la política debe ser proteger nuestra tierra y el bienestar de los ciudadanos de quienes, una vez más, están haciendo valer sus intereses en detrimento de la población”. De ahí que soliciten «la inmediata suspensión de cualquier forma de experimentación 5G en el territorio nacional hasta que no haya evidencia científica suficiente de su inocuidad promoviendo un estudio epidemiológico independiente desarrollado por organismos libres de conflictos de interés».

En Holanda el partido GroenLinks (Izquierda Verde) instó a la Cámara Baja a que el Consejo de Salud realice una investigación independiente sobre la radiación 5G. “No sabemos aún suficiente sobre sus peligros para la salud pública ya que se han realizado pocas investigaciones sobre ello. Necesitamos tomarnos en serio las preocupaciones de la gente e investigar”, declararía Laura Bromet, miembro del Parlamento. Y es que el propio Consejo de Salud citado, órgano asesor independiente del Gobierno y el Parlamento, ha reconocido que no existe suficiente investigación sobre sus potenciales peligros.

En Suiza los cantones de Ginebra, Vaud y Neuchâtel han bloqueado igualmente el despliegue de la telefonía 5G hasta que el Gobierno demuestre su seguridad. En el caso de la moción aprobada en Ginebra se solicita además que la Organización Mundial de la Salud (OMS) lleve a cabo estudios científicos independientes que permitan contrastar las informaciones del Gobierno suizo sobre la 5G. Y citamos solo algunas de las acciones que se están llevando a cabo en Europa.

En Estados Unidos el debate también existe; de hecho se ha puesto en marcha un movimiento asociativo potente –Americanos por una Tecnología Responsable– que integra ya a 106 organizaciones nacionales en cuya lista de argumentos contra la 5G -común a la mayoría de los exhibidos en otros manifiestos- se alega uno que merece ser tenido en cuenta y raramente se menciona: la construcción de nuevas redes inalámbricas agravará los problemas de energía y seguridad existentes: “Según el Instituto de Ingenieros Eléctricos y Electrónicos (IEEE) -afirman- la infraestructura inalámbrica consume al menos diez veces más energía que las tecnologías por cable. Una acumulación masiva de 5G aumentará significativamente la demanda de energía provocando mayores emisiones de gases de efecto invernadero y contaminación”. Y respecto a las cuestiones de seguridad señalan: “Actualmente tienen lugar fenómenos meteorológicos extremos de forma habitual por todo el país: incendios forestales, huracanes, inundaciones repentinas, deslizamientos de tierra, sequías… ¿Y qué ha sucedido con los cientos de equipos de transmisión inalámbrica de los postes telefónicos de los vecindarios residenciales? Que los recientes acontecimientos han demostrado que los sistemas inalámbricos son poco fiables y potencialmente peligrosos en situaciones de emergencia”.

Entre las iniciativas que a nivel internacional se han puesto en marcha en los últimos meses cabe destacar el Llamamiento a las Naciones Unidas, la OMS, la Unión Europea, el Consejo de Europa y los gobiernos de todas las naciones para detener la 5G en la Tierra y el espacio firmado por científicos, médicos, organizaciones ambientales y ciudadanos de todo el mundo al que se ha adherido la Alianza Europea Stop 5G de la que forman parte grupos apartidistas y libres de conflictos de intereses de 19 países de Europa (Alemania, Austria, Bélgica, Croacia, Dinamarca, España, Francia, Finlandia, Gran Bretaña, Grecia, Holanda, Italia, Noruega, Polonia, Portugal, República Checa, San Marino, Suiza y Ucrania). El manifiesto, que explica claramente la realidad del problema, ha sido suscrito hasta el momento por más de 150.000 personas de 198 países siendo uno de sus primeros firmantes el investigador norteamericano Martin Pall, profesor emérito de Bioquímica y Ciencias Médicas Básicas de la Washington State University, miembro del Consejo Asesor de Discovery DSALUD, autor del artículo Great risk for EU, U.S. and international health: Compelling evidence for eight distinct types of great harm caused by electromagnetic field (EMF) exposures and the mechanism that causes them. European Academy for Environmental Medicine (Gran riesgo para la salud de la Unión Europea, Estados Unidos y otros países: evidencia convincente de ocho tipos distintos de grave daño causado por la exposición a campos electromagnéticos (EMF) y el mecanismo que los causa) y del libro electrónico de reciente aparición 5G Risk: The Scientific Perspective (Riesgo 5G: la perspectiva científica).

EL MANIFIESTO

Reproducimos a continuación parte de lo más significativo del manifiesto -puede leerse íntegro en https://www.5gspaceappeal.org/the-appeal#fn8b, documento con 123 referencias bibliográficas que respaldan todas y cada una de sus afirmaciones y en el que, entre otras muchas-, cosas, se dice:

La densidad de transmisores de radiofrecuencia necesarios es imposible de prever pero hablamos de millones de nuevas estaciones-base 5G en la Tierra y 20.000 nuevos satélites en el espacio calculándose que en 2020 haya 200.000 millones de aparatos transmisores de radiofrecuencias formando parte del Internet de las Cosas llegándose al billón pocos años más tarde.

-Se niega que la radiación de las radiofrecuencias sea perjudicial para la vida pero la evidencia es abrumadora: daña el ADN, las células y los sistemas orgánicos de plantas y animales. La evidencia epidemiológica indica que gran parte de las principales enfermedades de la civilización moderna -como el cáncer, las enfermedades cardíacas y la diabetes- son causadas en gran parte por la contaminación electromagnética. Lo demuestran más de 10.000 estudios científicos revisados ​​por pares.

-Si los planes de la industria de las telecomunicaciones para la tecnología 5G se concretan ninguna planta, animal -incluidos pájaros e insectos- o persona podrá evitar estar expuesto a radiaciones electromagnéticas dañinas 24 horas al día los 365 días del año. A unos niveles cientos de veces superiores a los de hoy y sin posibilidad alguna de escapar en ninguna parte del planeta. Los planes 5G amenazan con provocar graves e irreversibles daños permanentes en todos los ecosistemas.

-Como las ondas milimétricas de la tecnología 5G atraviesan con dificultad el material sólido en las áreas urbanas se deberán instalar estaciones base (antenas repetidoras) cada 100 metros. Antenas multihaz para poder emitir haces enfocados orientables que se rastreen entre sí. Cada teléfono 5G contendrá decenas de pequeñas antenas trabajando juntas para rastrear y emitir un rayo concentrado hacia la torre celular más cercana; de hasta 20 vatios, diez veces pues más potente que la de los teléfonos actuales.

-Cada estación base 5G contendrá cientos -o miles- de antenas que apuntarán simultáneamente múltiples haces -similares a un láser- a todos los teléfonos celulares y dispositivos de su área de servicio, tecnología llamada «entrada múltiple-salida múltiple» o MIMO. Y va a permitirse que la potencia radiada sea ​​de hasta 30.000 vatios por 100 MHz de espectro, el equivalente a 300.000 vatios por GHz.

-Hay ya 5 compañías que proponen implantar la tecnología 5G desde el espacio combinando 20.000 satélites que se instalarían en la órbita terrestre baja y media cada uno de los cuales emitiría ondas milimétricas con una potencia radiada efectiva de hasta 5 millones de vatios. La energía que llegaría así al suelo sería menor que con las antenas terrestres pero se sumaría a la de los miles de millones de objetos conectados. Además, al ubicarse los satélites en la magnetosfera podrían alterarse las propiedades eléctricas de la atmósfera convirtiéndose ello en una amenaza aún mayor para la vida que la radiación de las antenas terrestres.

DAÑOS A LA SALUD Y AL PLANETA 

En definitiva, nos estamos jugando el futuro de la Tierra y quienes deben tomar las decisiones sobre el problema están ignorando las advertencias de los científicos. Algo que en Discovery DSALUD llevamos muchos años denunciando casi en solitario sin que la inmensa mayoría de los demás medios de comunicación se hicieran eco. Basta para constatarlo leer las numerosas noticias que hemos publicado sobre el problema y el medio centenar de extensos reportajes dedicados a ello que el lector tiene agrupados en https://www.dsalud.com/reportajes/el-peligro-de-las-radiaciones. Especialmente en los cuatro reportajes aparecidos bajo el título Desidia de las autoridades ante el grave problema de las radiaciones electromagnéticas que aparecieron en los números 158, 159, 161 y 162 -correspondientes a marzo, abril, junio y julio de 2013, hace ya más de seis años- y en el titulado Martin Pall: «Las radiaciones electromagnéticas alteran los canales de calcio» correspondiente a octubre de 2014. Un texto en el que Martín Pall, miembro del Panel de Asesores del Environmental Law Center de Londres y de los consejos científicos de Ariston Pharmaceuticals y la Sociedad Internacional de Medicina Preventiva Aplicada así como de la Sociedad Americana de Bioquímica y Biología Molecular y de la Asociación Internacional para el Síndrome de Fatiga Crónica nos diría en la entrevista que mantuvimos con él que las alteraciones biológicas que provocan las radiaciones electromagnéticas parecen deberse al hecho de que interfieren las señales eléctricas de la superficie de la membrana plasmática celular haciendo que no funcionen correctamente los canales que permiten llevar los iones de calcio al citosol -la parte líquida del citoplasma de la célula- y, por tanto, afectando a las respuestas bioquímicas normales del organismo. Alteración que cuando es constante puede acabar dando lugar a estrés oxidativo, roturas del ADN y de la barrera hematoencefálica, disfunciones en el sistema inmune, problemas cardíacos y neurológicos e, incluso, cáncer; entre otras muchas patologías.

Y es que ya antes de que se propusiera la tecnología 5G hubo decenas de advertencias de numerosos grupos de expertos sobre las tecnologías electromagnéticas anteriores. En 2015 por ejemplo 215 científicos de 41 países alertaron a la Organización de Naciones Unidas (ONU) y a la Organización Mundial de la Salud (OMS) afirmando ya entonces que «numerosas publicaciones científicas recientes han demostrado que los campos electromagnéticos afectan a los organismos vivos a niveles muy por debajo de la mayoría de las directrices internacionales y nacionales«. De hecho son ya más de 10.000 los estudios científicos revisados ​​por pares que demuestran los daños que a la salud humana puede causar la radiación de las radiofrecuencias. Daños que incluyen alteración del ritmo cardíaco, expresión génica alterada, metabolismo alterado, desarrollo alterado de células madre, cáncer, enfermedad cardiovascular, deterioro cognitivo, daño en el ADN, impactos en el bienestar general, aumento de radicales libres, deficiencias de aprendizaje y memoria, deterioro de la función y calidad del esperma, aborto espontáneo, daño neurológico, obesidad, diabetes, estrés oxidativo… Incluyendo en el caso de los niños autismo, trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH) y asma.

  1. como dijimos, hay asimismo abundante evidencia de daños a los vegetales y a la vida silvestre animal habiéndose comprobado que afectan negativamente a insectos, aves y mamíferos, incluidas las abejas, las hormigas, las ranas, las moscas de la fruta, los ratones y las ratas. Y es que los insectos, por ejemplo, absorben hasta 100 veces más radiación con las longitudes de onda milimétricas que con las actualmente en uso y ello parece explicar algo muy preocupante: las poblaciones de insectos voladores han disminuido desde 1989 entre el 75% y 80%. Es más, afectan incluso a nivel microbiológico.

No debemos olvidar que la Agencia Internacional de Investigación sobre el Cáncer (IARC) de la OMS concluyó ya en 2011 que la radiación de las radiofrecuencias de entre 30 kHz y 300 GHz es «posiblemente cancerígena para los humanos» (Grupo 2B) si bien son muchos los investigadores que no dudan de que hay suficientes datos científicos para incluirla definitivamente como «carcinógeno» en el  Grupo 1 junto con el humo del tabaco y el amianto.

Debemos explicar que la mayoría de las señales inalámbricas contemporáneas tienen modulación de pulso y el daño lo causan tanto la onda portadora de alta frecuencia como las pulsaciones de baja frecuencia. Cabe agregar que la Tierra, la ionosfera y la atmósfera inferior forman el circuito eléctrico global en el que vivimos y está bien establecido que los ritmos biológicos -incluidos los de los humanos, los pájaros, los hámsters o las arañas- están controlados por el entorno electromagnético natural terrestre por lo que el bienestar de todos sus organismos depende de la estabilidad de ese entorno. Muy especialmente de las propiedades eléctricas de la atmósfera como explicó Neil Cherry en un documento sobre la importancia de las Resonancias de Schumann y de por qué las perturbaciones ionosféricas pueden alterar la presión arterial y la melatonina causando «cáncer, enfermedades reproductivas, cardíacas y neurológicas y hasta la muerte» (www.salzburg.gv.at/gesundheit_/Documents/cherry_schumann_resonances.pdf).

De hecho nuestro entorno electromagnético ya ha sido alterado por la radiación armónica de las líneas eléctricas en la ionosfera y la magnetosfera en las que se amplifican las interacciones onda-partícula. El Dr. Robert O. Becker lo advirtió en 1985 aseverando que la radiación armónica de las líneas eléctricas ha cambiado ya la estructura de la magnetosfera y que la expansión continua de ese efecto «amenaza la viabilidad de toda la vida de la Tierra«. Y todo indica que la colocación de dos decenas de miles de satélites en la ionosfera y la magnetosfera, al emitir señales moduladas a millones de vatios y millones de frecuencias, alterará el entorno electromagnético sobrepasando nuestra capacidad de adaptación.

De hecho está comprobado que el centenar de satélites que desde 1998 proporcionan los servicios telefónicos 2G y 3G desde órbitas baja ya provocan graves daños en humanos y animales.

LA 5G ES CUALITATIVA Y CUANTITATIVAMENTE DIFERENTE A LA 4G 

Quienes niegan todo lo expuesto asegurando que toleraremos bien las radiaciones de la tecnología 5G se apoyan en un modelo irreal del cuerpo humano pues lo contempla como una especie de caparazón relleno de un líquido homogéneo. Infieren falsamente que las ondas milimétricas no atraviesan la piel y además ignoran por completo cómo afectan a los nervios, los vasos sanguíneos y demás estructuras conductoras de electricidad.

Otro error grave es no entender que las matrices en fase no son antenas comunes. Cuando un campo electromagnético común penetra en un cuerpo humano las cargas se mueven y las corrientes fluyen pero cuando pulsos electromagnéticos extremadamente cortos penetran las cargas móviles se convierten en pequeñas antenas que irradian el campo electromagnético entrando más profundamente en el interior del organismo. Estas ondas irradiadas se llaman Precursores de Brillouin y son importantes cuando la energía o la fase de las ondas cambian suficientemente rápido. Penetración superficial que por sí misma representa un claro peligro para los ojos y la piel. Estudios recientes predicen de hecho que la 5G puede llegar a provocar quemaduras en la piel.

En 1986 Om Gandhi advirtió por su parte que las ondas milimétricas son fuertemente absorbidas por la córnea y que la ropa ordinaria aumenta la absorción de energía por la piel por un efecto de resonancia. Algo que Cindy Russell confirmó en 2018 con un trabajo que constata que las ondas milimétricas pueden dañar la piel y los ojos -provocando cataratas-, alterar la frecuencia cardíaca, afectar negativamente al sistema inmune y dañar el ADN (https://zero5g.com/wp-content/uploads/2018/07/5-G-wireless-telecommunications-expansion-Public-health-and-environmental-implications-Cindy-L.-russell.pdf).

ARGUMENTO FALAZ Y OBSOLETO 

Lo inaudito es que hay quien sigue defendiendo que los campos electromagnéticos son inocuos porque no «queman» -es decir, no producen «daños térmicos»- obviando los efectos no térmicos a pesar de que está demostrado que sus efectos biológicos se producen incluso a niveles de potencia cercanas a cero. A solo 0’02 picowatts (billonésimas de vatio) por centímetro cuadrado pueden alterar la estructura genética. Se ha demostrado con la E. coli y en ratas, se ha visto con electroencefalógrafos que alteran nuestro organismo, se puede estimular el crecimiento de los frijoles, estimular la ovulación en pollos… ¿Qué más se necesita probar? Además los efectos térmicos de las tecnologías anteriores no tienen nada que ver con los de los actuales. Hay pues que valorar no solo los niveles de potencia sino las frecuencias, el ancho de banda, la modulación, la forma de las ondas, el ancho del pulso y otros aspectos técnicos.

El profesor Karl Hecht revisó más de 1.500 artículos científicos rusos y las historias clínicas de más de un millar de pacientes propios en Alemania y constató que las radiofrecuencias provocan trastornos del sueño, alteran la presión arterial y la frecuencia cardíaca, causan trastornos digestivos, pérdida de cabello, tinnitus y erupción cutánea. Siendo los principales síntomas cuando alguien sensible está expuesto a ellas los mareos, las náuseas, el dolor de cabeza, la pérdida de memoria, la incapacidad para concentrarse, la fatiga y el dolor torácico.

En fin, la industria, los organismos internacionales, los ministerios de Sanidad y hasta los colegios médicos han negado asimismo -durante lustros- la existencia de la hipersensibilidad electromagnética pero hoy hay múltiples sentencias judiciales que no dejan lugar a dudas de su existencia. La propia Guía de EMF EUROPAEM 2016 (https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/27454111) explica que se desarrolla cuando las personas están «continuamente expuestas en su vida diaria» a niveles crecientes de campos electromagnéticos y es necesario reducir o evitar por completo la exposición a los mismos para que los afectados recuperen la salud.

Es más, se calcula que en estos momentos son ya electrosensibles -en mayor o menor grado- cerca de ¡100 millones de personas! Y es evidente que la cifra se va a multiplicar si termina instalándose la tecnología 5G. Por eso en 2015 se aprobó en Bruselas la llamada Declaración Científica Internacional sobre Hipersensibilidad Electromagnética y Sensibilidad Química Múltiple en la que puede leerse lo siguiente: «(…) La inacción ya no es una opción (…) Reconocemos unánimemente este grave peligro de salud pública (…) Requerimos con urgencia que se adopten y prioricen medidas de prevención para afrontar esta pan-epidemia mundial en perspectiva”.

Declaración en la que sus miembros piden que se formen inmediatamente grupos internacionales de científicos independientes y sin conflictos de interés con experiencia en bioelectromagnetismo, salud, biología y física atmosférica para desarrollar un marco regulatorio integral que garantice un uso seguro para los humanos y el medio ambiente de una tecnología basada en ondas milimétricas previamente utilizadas como arma de energía en operaciones militares y control de multitudes. Pues bien, los corruptos gobiernos de todo el mundo siguen sin darse por enterados. Los lectores tienen el manifiesto íntegro en https://www.5gspaceappeal.org/the-appeal#fn8b y ya les adelantamos que cualquiera puede adherirse a él.

Terminamos indicado que el propio Defensor del Pueblo español ha reconocido públicamente que el Plan Nacional 5G no ha tenido en cuenta ni la salud de la ciudadanía ni su impacto medioambiental y debe hacerlo. Se publicó en diciembre de 2017 en la web del anterior Ministerio de Energía, Turismo y Agenda Digital por la entonces denominada Secretaría de Estado para la Sociedad de la Información y la Agenda Digital pero no se publicó en el Boletín Oficial del Estado (BOE), probablemente para que no pudiera impugnarse en los tribunales. Lo vergonzoso es que aunque la Dirección General de Telecomunicaciones de la Secretaría de Estado para el Avance Digital del actual Ministerio de Economía y Empresa admite que el Plan 5G no es una norma ni documento vinculante que genere efectos frente a terceros en la práctica actúa como si fuera ambas cosas. Lo prueba que a su amparo se han aprobado ya…

…la Orden ETU/416/2018 de 20 de abril por la que se modifica la Orden ETU/1033/2017 de 25 de octubre que aprobó el cuadro nacional de atribución de frecuencias.

…la Orden ETU/531/2018 de 25 de mayo por la que se aprobó el pliego de cláusulas administrativas particulares y de prescripciones técnicas para el otorgamiento por subasta de concesiones de uso privativo de dominio público radioeléctrico en la banda de 3600-3800 MHz y se convocó la correspondiente subasta.

…la Resolución de 14 de febrero de 2018 de la Secretaría de Estado para la Sociedad de la Información y la Agenda Digital por la que se habilitaron determinadas bandas de frecuencias para la realización de pruebas piloto contempladas en el Plan Nacional 5G.

…la Orden ECE/1016/2018 de 28 de septiembre que establece las bases reguladoras de la concesión de subvenciones a proyectos piloto de tecnología 5G.

…el acuerdo del Consejo de Ministros de 23 de febrero de 2018 otorgando a la entidad pública empresarial Red.es 20 millones de euros para impulsar el desarrollo de dos proyectos piloto 5G por el sector privado en el marco del Plan Nacional 5G y contribuir a los objetivos del denominado Plan Nacional de Territorios Inteligentes. Y

…la creación de una Oficina Técnica del Plan Nacional 5G que se encargará de la coordinación del Plan, encuadrada en la Dirección General de Telecomunicaciones y Tecnologías de la Información de la Secretaria de Estado para la Sociedad de la Información y la Agenda Digital.

Todo esto lo denunció públicamente el pasado 26 de agosto la Asociación Vallisoletana de Afectad@s por las Antenas de Telecomunicaciones (AVAATE)

Solo dos días después -el pasado 28 de agosto- el Defensor del Pueblo se dirigió a la Secretaría de Estado para el Avance Digital para recordar a sus responsables que someter el Plan Nacional 5G a evaluación ambiental es legalmente obligatorio. Es más, les recordaría que debe ponerse ya en marcha la comisión sobre radiofrecuencias y salud a fin de analizar “la forma de proceder respecto a la aplicación del Principio de Precaución en el desarrollo de proyectos que impliquen el uso de la banda de 26 GHz en tanto no se determinen los límites seguros de exposición a las emisiones radioeléctricas exigibles para dicha radiofrecuencia”.

Hasta aquí los datos. Y ahora decida usted si va a hacer algo a nivel personal para contribuir a impedirlo ya que nos tememos que nuestros presuntos representantes en el Congreso y el Senado no van a hacer nada en ese sentido.

Francisco San Martín

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