Fitogeoterapia: unión de salud y belleza

Un cuerpo sano, un rostro alegre y un porte digno pueden conseguirse si se cumplen los debidos requisitos. Y, en ese sentido, son diversos los factores que hay que tener en cuenta: los cuidados de la piel, el ejercicio físico, un descanso reparador, aprender a relajarnos y a dominar los nervios, llevar una alimentación correcta, etc.

Nuestra piel es el reflejo implacable de nuestra salud. Más aún: nuestro rostro traiciona, con cada uno de sus rasgos, nuestros errores de higiene y nuestra decadencia corporal y física. También desvela nuestros sentimientos, nuestras debilidades, nuestras negligencias, nuestros nervios y nuestro corazón. Es decir, que nuestro rostro es un libro abierto que no consultamos suficientemente.

La belleza se crea y se cultiva a todas las edades pues no debemos olvidar lo que decía el famoso nutrólogo alemán Sigfried Bömmer: “La belleza comienza en el interior”. O lo que es lo mismo: cuidando nuestra alimentación cuidaremos de la mejor y más eficaz manera posible nuestra belleza.

Esa es la razón de que la Estética natural utilice la Fitoterapia, la Aromaterapia, la Hidroterapia, la Crenoterapia, la Talasoterapia, la Geoterapia, la Mesoterapia y la Dietoterapia desde un punto de vista naturopático. Algo que nos permite, sin dejar los tratamientos cosmetológicos existentes, ayudarnos a potenciar nuestros sistemas naturales en beneficio de una mayor calidad, fiabilidad y durabilidad de los mismos.

Y como quiera que se acercan las fiestas navideñas y todos procuramos estar lo más apañaditos posibles en estas fechas, vamos a empezar la sección con unos consejos sobre el cuidado de la piel aprovechando las propiedades de la arcilla y de algunas plantas.

CONSEJOS ÚTILES 

El uso de plantas medicinales en todas sus modalidades (infusiones, decocciones, tinturas, emplastos, compresas, ungüentos, esencias, etc.) para paliar -y en muchos casos curar- afecciones internas y externas es una práctica milenaria.

Y lo mismo ocurre con la Geoterapia o uso de arcilla con fines terapéuticos. Ya en el lejano Egipto sus médicos la utilizaban contra las deformaciones reumáticas. Asimismo, sus propiedades antisépticas eran perfectamente conocidas. Los embalsamadores la utilizaban también para momificar los cuerpos. Y el mismo Hipócratespadre de la Medicina- la usaba por vía externa para curar -o, al menos, aliviar- el dolor. Incluso en las sagradas escrituras la describen como Tierra de Lemnos. Luego, a lo largo de los siglos, Avicena, Plinio, Dioscórides, Galeno y hasta Ghandi -entre otros muchos- preconizaron el uso de la arcilla como terapia.

Posteriormente, Sebastián Kneipp -en el siglo XIX- empezó a utilizarla de manera habitual en humanos después de haberla probado en animales. Ante el éxito obtenido fue ampliando sus experiencias y difundió sus métodos a toda Europa influyendo en mucha gente, siendo sus seguidores más conocidos Luis Klune y Adolfo Stumpf en Alemania y Dextrait en Francia.

Ya en nuestros días, la arcilla ha vuelto a recuperar el favor del público más instruido movido por la necesidad de encontrar terapias alternativas eficaces.

LAS PROPIEDADES DE LA ARCILLA 

La arcilla es desinflamatoria, descongestionante, purificadora, cicatrizante, absorbente y calmante. La arcilla húmeda actúa además inhibiendo o anulando los gérmenes patógenos y favoreciendo la regeneración celular. Es además porosa, lo que le confiere gran poder de absorción para atraer el calor y las toxinas acumuladas debajo de la piel, expulsándolas.

Observemos las relaciones arcilla-piel:

-La arcilla es un factor de intercambios. La piel es una zona de intercambios
-La arcilla es porosa. La piel tiene poros.
-La arcilla es antiséptica. La piel impide la penetración de microbios.
-La arcilla activa la cicatrización. La piel se repara rápidamente.
Al mismo tiempo, ambas reaccionan a la luz del sol.

UNA UNIÓN APROPIADA 

La unión Fitoterapia-Geoterapia -el uso conjunto de plantas y arcilla- tiene una razón importante: que las plantas medicinales ayudan a la arcilla a potenciar las ya beneficiosas propiedades de sus componentes minerales. En uso tópico -es decir, externo- esta unión no tiene incompatibilidad con ningún tratamiento farmacológico. Por el contrario, lo complementará.

Dicho lo cual, pasemos a dar algunos consejos prácticos.

Modo de preparación:

  1. Utilice un recipiente esmaltado de cristal, barro, loza o madera (no use recipientes de plástico ni de metal) así como una espátula de los mismos materiales.
  2. Introduzca en el recipiente la arcilla.
  3. Vierta la infusión de plantas escogidas encima de la arcilla hasta formar una pasta espesa semisólida.
  4. Haga una cataplasma con la pasta y aplíquela.

Tratamientos para los que es especialmente útil:

  1. Acné. Use arcilla verde mezclada con una infusión de 5 gramos de cada una de las siguientes plantas: ulmaria, trébol de agua, malva, manzanilla y menta. Se aplicará entre dos gasas para facilitar su absorción sin dañar la piel al retirar la arcilla una vez seca. Tiempo de exposición: 15 minutos

  2. Bolsas palpebrales. Use arcilla blanca con una infusión de 5 gramos de cola de caballo, malvavisco, menta y tila. Se aplicará directamente en la zona. Tiempo de exposición: 10-15 minutos.

  3. Piel grasa. Use arcilla verde con una infusión de 5 gramos de tomillo, menta, caléndula y lúpulo. Se aplicará directamente en la zona. Tiempo de exposición:  20 minutos.

Estos tratamientos se realizaran, alternativamente, 3 días por semana.

Este reportaje aparece en
11
Diciembre 1999
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