Kistiñe García: «Hay 33 plaguicidas tóxicos prohibidos por la Unión Europea en los alimentos españoles»

Ecologistas en Acción presentó el pasado 4 de octubre un informe titulado Directo a tus hormonas elaborado por Dolores Romano Mozo -ingeniera agrónoma responsable de políticas de químicos de la organización- y Kistiñe García Cantero -licenciada en Ciencias Ambientales- en el que partiendo de los datos oficiales del Programa de Control de Residuos de Plaguicidas de la Agencia Española de Consumo, Seguridad Alimentaria y Nutrición se denuncia la presencia en los alimentos españoles de 33 plaguicidas expresamente prohibidos por el Reglamento Europeo de Plaguicidas dada su capacidad para alterar el sistema hormonal y haberse relacionado con graves daños a la salud como malformaciones, diabetes y cánceres de mama, tiroides y testículos. Nos los explica una de sus autoras, Kistiñe García, responsable de comunicación de la campaña Libres de contaminantes hormonales.

Nuestra revista lleva 18 años denunciando con contundencia la brutal contaminación que asola al planeta y que afecta ya a todos y cada uno de nosotros de manera intolerable. Con datos irrebatibles que demuestran que está contaminado el aire que respiramos, el agua que bebemos, la comida que ingerimos, los envases de alimentos y bebidas que usamos, los utensilios de manejo más corriente, la ropa que vestimos y las casas, oficinas, fábricas y comercios en los que trabajamos además de tener que soportar cada vez con mayor intensidad radiaciones electromagnéticas artificiales y decenas de miles de sustancias químicas, omnipresentes porque están hasta en los productos de higiene personal y limpieza general, perfumes o fármacos, vacunas incluidas. Son tantos los textos que hemos dedicado a ello en un intento de concienciar a la sociedad que no podemos reproducir sus titulares porque ocuparían mucho espacio pero el lector interesado puede acceder a los mismos en nuestra web –www.dsalud.com– pinchando en el apartado de Medicina Ambiental: www.dsalud.com/index.php?pagina=medicina_ambiental.

Pues bien, en esta ocasión vamos a hacernos eco de un hecho que puede calificarse sin más de delictivo y debería haber hecho tomar medidas inmediatas a las autoridades y responsables de los ministerios de Interior, Justicia y Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, la Fiscalía General del Estado, la Fiscalía Anticorrupción y el Defensor del Pueblo así como a los representantes del Congreso y el Senado, a los partidos políticos, a los sindicatos y a los medios de comunicación social, entre otros muchos colectivos.  Sin embargo prácticamente  ninguno ha movido un dedo ante la denuncia pública y detallada de  Ecologistas en Acción a pesar de su gravedad. Hemos hablado de ello con Kistiñe García Cantero, una de las autoras del informe Directo a tus hormonas que se dio a conocer el pasado mes de octubre cuyo contenido e implicaciones conoce bien al ser Licenciada en Ciencias Ambientales.

-Abren ustedes su informe constatando que existen actualmente 483 sustancias activas autorizadas como plaguicidas en Europa. ¿Naturales o sintéticas?

-Naturales y sintéticas. En este informe nos referimos a los plaguicidas y herbicidas, a los productos que contienen sustancias destinadas a prevenir, destruir, atraer, repeler o combatir cualquier plaga incluidas las especies indeseadas de plantas o animales durante la producción, almacenamiento, transporte, distribución y elaboración de alimentos, productos agrícolas o alimentos para animales y a aquellas que puedan administrarse a éstos para combatir ectoparásitos. Y eso incluye las sustancias destinadas a utilizarse como reguladores del crecimiento de las plantas, defoliantes, desecantes, agentes para reducir la densidad de fruta o inhibidores de la germinación y las aplicadas a los cultivos antes o después de la cosecha para proteger el deterioro del  producto durante su almacenamiento y transporte.

-¿Y qué criterios básicos establece el reglamento de la Unión Europea para autorizarlas?

-Hablamos de sustancias potencialmente peligrosas para el medio ambiente y el ser humano y de ahí que se aprobara el Reglamento (CE) nº 1107/2009 del Parlamento Europeo y del Consejo, de 21 de octubre de 2009, relativo a la comercialización de productos fitosanitarios en el que se prohibió expresamente el uso de sustancias activas cancerígenas, mutágenas o tóxicas para la reproducción -persistentes o bio-acumulativas- y, por supuesto, aquellas con capacidad de alteración endocrina, los llamados disruptores endocrinos. Y éstas son las que analizamos en nuestro informe. Hablamos de sustancias sintéticas que interfieren la acción natural de las hormonas y pueden alterar la fisiología a lo largo de la vida de una persona, desde el desarrollo fetal hasta la edad adulta. Si la alteración se produce durante la formación de órganos, por ejemplo durante el desarrollo fetal, puede dar lugar a malformaciones y/o patologías irreversibles. Algunos disruptores pueden incluso provocar cambios epigenéticos, es decir, modificaciones en la expresión de los genes que luego pueden transmitirse a los descendientes dando lugar a efectos adversos en hijos y nietos.

-En suma, el reglamento prohíbe expresamente usar como plaguicidas y herbicidas toda sustancia con capacidad de alteración endocrina que pueda causar efectos nocivos en los humanos.

-Sí, pero es que se aprobó y aún no ha entrado en vigor.

-¿Y eso?

-Es que no se han elaborado los criterios de qué sustancias deben considerarse contaminantes hormonales o disruptores endocrinos. La Comisión Europea tenía la obligación legal de definir esos criterios a finales de 2013 y no lo ha hecho. Aunque la Dirección General de Medio Ambiente elaboró una propuesta de criterios de identificación de disruptores la Secretaría General de la Unión Europea, presionada por la industria química, decidió iniciar antes un estudio que valorase el impacto socioeconómico que la aplicación de esos criterios podría tener sobre la industria de plaguicidas y biocidas.

En realidad se trató de una estrategia para retrasar la publicación de los criterios hasta que concluyan las negociaciones sobre el acuerdo de libre comercio entre Europa y Estados Unidos, el denominado TTIP por sus siglas en inglés de Transatlantic Trade and Investment Partnership (Asociación de Comercio e Inversión Transatlántica).

Tras la sentencia del Tribunal Superior de Justicia Europeo de diciembre de 2015 la Comisión publicó en junio pasado una propuesta de los criterios que a nuestro juicio es inadecuada porque exige un nivel de evidencia tan elevado para considerar algo como disruptor endocrino que en la práctica no se prohibirá ninguno de esos tóxicos. Obviamente las críticas a tal propuesta no tardaron en aparecer y se espera que este mes de  noviembre la Comisión presente una revisión de su propuesta. Y es importante saber que la definición de disruptor endocrino que se apruebe para el Reglamento de biocidas se aplicará en otras normativas. Se trata por tanto de una decisión vital para todos nosotros.

-Dice usted que actualmente hay casi medio millar de plaguicidas autorizados. ¿Cuántos consideran que deberían ser prohibidos?

-Todos los plaguicidas claramente tóxicos y los que actúan como disruptores endocrinos. Hemos sido muy prudentes al hacer los análisis pero entendemos que hay al menos 53 sustancias hoy legales con capacidad para alterar el sistema hormonal. Y que fuimos prudentes lo demuestra que hemos identificado 53 sustancias cuando la propia Comisión Europea identificó 162. Bueno, pues de esas 53 sustancias 33 estaban en alimentos. Lo que nos lleva a preguntarnos cuántos habríamos encontrado en ellos si hubiéramos buscado las 162 sustancias que según la Comisión actúan como disruptores endocrinos.

-Pero eso significa que la propia Comisión Europea y otros organismos saben que puede haber más de centenar y medio de disruptores endocrinos dañando la salud de los europeos y lo consiente ya que siguen siendo legales…

-Es que no hay que confundir legalidad con seguridad. Que algo sea legal no significa que sea inocuo.  Lo que las autoridades pretenden no es eliminar todas las sustancias químicas tóxicas sino regular qué cantidad de las mismas son «admisibles». Y en el caso que nos ocupa lo que quieren es definir el llamado Límite Máximo de Residuo (LMR) que establecer como «seguro», qué cantidad de residuos de plaguicidas presentes en los alimentos se puede permitir. Lo cierto sin embargo es que la única cantidad segura de un disruptor hormonal es CERO. Asumir que podemos sobrecargar a diario nuestros organismos de venenos si éstos los ingerimos en pequeñas cantidades es absurdo. Cuando tal cosa se estudia se valora lo que hace un solo tóxico pero como hay miles en el mercado todos terminamos introduciendo en nuestros cuerpos muchos a la vez y sus efectos se acumulan. ¡Y eso se niegan a valorarlo! ¿Por qué? Porque habría que prohibir la inmensa mayoría… Con lo que alegan que hay que tener en cuenta la ecuación beneficios/riesgos.

-Una aberración porque hay sustancias naturales inocuas que pueden actuar de plaguicidas y herbicidas; por otra parte, ¿quiénes deciden lo que es seguro y los límites?

-La encargada de proponerlo es la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) aunque la decisión final la toma la Comisión Europea. Y en los últimos años la EFSA ha sido muy criticada por su falta de transparencia, por sus más que discutibles opiniones y, sobre todo, por los conflictos de intereses de muchos de sus expertos.

Fue en 2008 cuando para facilitar las importaciones y exportaciones de alimentos se unificaron los límites permitidos en toda la Unión Europea y eso supuso en algunos casos un claro aumento de los mismos. El riesgo para la salud aumentó tanto que la EFSA se vio obligada a revisar muchos de ellos a la baja.

-Ustedes se centran en el informe que comentamos en los disruptores endocrinos. ¿Son sustancias especiales porque no solo envenenan el organismo sino que interrumpen procesos vitales? ¿Y está realmente constatado que pueden provocar daños incluso en dosis muy bajas?

-Sin duda alguna. Los disruptores endocrinos son un tipo de contaminantes con características muy especiales que al igual que las hormonas, cuya labor interrumpen, actúan a dosis muy bajas. Y la relación entre la dosis y el efecto no es lineal. Una dosis más pequeña puede desencadenar un efecto adverso mayor.

Es asimismo necesario entender que el momento de exposición a estos tóxicos es de vital importancia: si tiene por ejemplo lugar en la etapa prenatal, cuando se está formando el cuerpo, pueden producir lesiones irreversibles o patologías graves que a veces no aparecen hasta años más tarde e, incluso, en la siguiente generación. Además pueden actuar de forma aditiva o sinérgica por lo que la exposición a varios a la vez produce un auténtico “efecto cóctel”.

-Es decir, que en el caso de los disruptores endocrinos la dosis más alta no es necesariamente la más tóxica y agresiva… Pues eso implica que hablar de «límites seguros» es un absoluto sinsentido.

-Efectivamente. Las investigaciones sobre ellos indican que ha llegado el momento de olvidar ese principio de la Toxicología clásica que se fundamenta en curvas de dosis-respuesta lineales. Muy al contrario, los disruptores tienen curvas de dosis-respuesta de formas no lineales; en forma de U, U invertida o forma sigmoidal. Algunos generan graves efectos a dosis extremadamente bajas. Hallar pues la curva de respuesta de estos contaminantes es un reto para los toxicólogos actuales y requiere adaptar la legislación a este hecho ya incontrovertido.

-¿Cuándo empezaron a conocerse los efectos de los contaminantes hormonales y cuál es el más estudiado?

-Comenzaron a estudiarse en el siglo XX y el más estudiado es probablemente el bisfenol-A que, de hecho, se creó como estrógeno sintético aunque después se vio que era muy útil como plastificante y por eso se encuentra hoy en todas las latas de conserva de alimentos así como en los productos hechos con policarbonato. Su toxicidad está ampliamente demostrada como ustedes bien saben y han denunciado también.

Mire, existen numerosas investigaciones de organismos de salud que alertan ya del peligro de los disruptores endocrinos y de cómo aumentan cada vez más los daños relacionados por la exposición a ellos. Como la Sociedad Internacional de Endocrinología que integran más de 18.000 profesionales de esa especialidad. Hasta el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente dedicó ya en 2012 una publicación a la revisión del estado de la ciencia sobre los disruptores endocrinos.

-Antes dijo que se han encontrado en alimentos de consumo habitual restos de 33 plaguicidas que actúan como disruptores endocrinos. ¿Cuántas muestras alimentarias se analizaron y cuál es el que más se encontró?

-Se analizaron nada menos que 2.384 muestras y el que más apareció es el clorpirifós, insecticida organofosforado que se halló en 20 tipos de alimentos diferentes. Afecta claramente al sistema hormonal humano y hay estudios científicos que lo relacionan con graves daños en el cerebro infantil. Además es capaz de alterar el ADN ya que se trata de un mutágeno persistente y bioacumulable. Y todo eso lo hace por debajo de los límites permitidos por la legislación. Es más, en muestras de cuatro alimentos -patatas, zanahorias, piñas y miel- su presencia era superior a la legalmente permitida. Una vergüenza.

-¿Cual es fuente de esa información?

-Nuestro estudio parte de los resultados de las muestras de alimentos analizadas por el Programa de Control de Residuos de Plaguicidas del año 2014 que recopiló la Agencia Española de Consumo, Seguridad Alimentaria y Nutrición (AECOSAN), dependiente del Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad.

-Se trata pues de datos oficiales… Y díganos, ¿se respetan al menos los límites legales en la mayoría de los alimentos?

-La gran mayoría de los estudiados -el 98%- cumple con la normativa; es decir, los residuos están por debajo del límite fijado como “seguro” pero ya he explicado que tal límite carece de sentido en el caso de los disruptores endocrinos y hemos encontrado en la comida española 33 de los 53 plaguicidas clasificados como disruptores por la propia Red Internacional de Plaguicidas.

-¿Los programas de control  analizan todos los plaguicidas presentes en el mercado?

-Analiza la presencia de cientos de plaguicidas en nuestros alimentos… pero no la de todos. No se analiza por ejemplo el glifosato, constatado disruptor endocrino. Y es anómalo y muy preocupante porque se sabe que la gran mayoría de la población europea tiene en su cuerpo residuos de este herbicida que se ha encontrado en la mayoría de los alimentos. En Alemania se encontraron residuos de glifosato en 14 de las marcas de cerveza más famosas del país. Y hablamos de una sustancia sobre la que se está estudiando ya su potencial para causar cáncer además de su capacidad como disruptor endocrino. El Gobierno debería pues urgentemente averiguar el nivel de contaminación que hay en España tanto en los alimentos como en los ecosistemas y en la población.

-Tiene usted razón. Nosotros hemos publicado ya sobre su peligro varios textos que pueden leerse en nuestra web –www.dsalud.com-, entre ellos los titulados El glifosato, herbicida considerado inocuo, también es un tóxico peligroso para la salud -hace ya 6 años- y ¿Cuántos de nuestros alimentos están contaminados con glifosato? aparecidos en los números 124 y 189 respectivamente. Es más, contamos en su momento que la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC por sus siglas en inglés), organismo que forma parte de la Organización Mundial de la Salud (OMS), decidió el pasado 20 de marzo incluir por fin al glifosato -principio activo del grupo de herbicidas más utilizado del mundo- en el grupo 2A en el que se hallan las sustancias consideradas «probablemente carcinógenas» para los humanos. Y lo mismo hizo con otros dos conocidos insecticidas: el malatión y el diazinón. ¿Cómo es pues posible que no se esté analizando?

-El glifosato es efectivamente el principio activo del famoso herbicida Roundup de Monsanto y el que más se utiliza en España aunque comercializado bajo muchas marcas diferentes. Afortunadamente el verano pasado venció su periodo de permiso de uso y la oposición de la población europea ha conseguido que no se renueve hasta que la Agencia de Sustancias y Mezclas Químicas valore sus efectos, algo que debería conocerse el año que viene. La cuestión es que tendría que hacerse lo mismo con los demás disruptores endocrinos…

-Volviendo a su informe: ¿cuáles son los alimentos más afectados por los plaguicidas?

-Las frutas y verduras. Se han encontrado en ellas 119 plaguicidas, 30 de ellos disruptores endocrinos; lo que implica que el 45% de las muestras estaban contaminadas por sustancias que afectan al sistema hormonal. Siendo las peras el producto con más residuos; procedían de 50 plaguicidas diferentes de los que 16 son disruptores endocrinos.

Por eso recomendamos consumir ante todo frutas y verduras a diario pero siempre que sea posible ecológica. Y si no se puede optar por este tipo de alimentos utilizar nuestra guía para saber cuáles tienen mayor número de plaguicidas a fin de evitarlos. En todo caso antes de ingerirlas hay que lavarlas -y pelarlas en el caso de las frutas- para retirar al máximo los restos de plaguicidas que se aplican tras la cosecha y quedan en mayor proporción en la piel.

-¿Y se acumulan en la carne animal?

-Básicamente en la parte grasa. Y lo grave es que hay en ellos plaguicidas no autorizados como el DDT y el clordano. Las autoridades deberían pues intervenir cuanto antes.

-Ustedes acaban su informe con una serie de propuestas dirigidas a ellas. ¿Cuáles?

-Ante todo es vital que los responsables de Sanidad, Medio Ambiente y Agricultura rechacen la propuesta de definición que realizó la Comisión Europea el pasado mes de junio y exijan la adopción de unos criterios de identificación de disruptores endocrinos que garanticen de verdad la protección de la salud y el medio ambiente. Y a medio plazo es importante cambiar el modelo industrial y globalizado de agricultura por formas ecológicamente sostenibles y socialmente justas de manejo de los recursos naturales prescindiendo de todos los plaguicidas y fertilizantes industriales.

-¿Tienen esperanzas de ser escuchados esta vez?

-Nos consta que nuestro informe ya ha tenido influencia pero en cualquier caso formamos parte de un movimiento en el que hay muchas organizaciones y ciudadanos independientes exigiendo una alimentación libre de sustancias que dañen la salud así que antes o después las autoridades van a tener que asumir  que trabajar sin tóxicos es posible y, sobre todo, deseable.

-Permítanos una última pregunta: ¿qué otras iniciativas tiene en marcha  Ecologistas en Acción?

-Llevamos varios meses trabajando en la aprobación de mociones en ayuntamientos y en proposiciones no de ley en comunidades autónomas para que se reduzcan los contaminantes hormonales en los servicios públicos. Y adoptar medidas como potenciar la comida ecológica en escuelas, residencias y hospitales, que se sirvan en ellos utensilios libres de disruptores endocrinos, que dejen de usar plaguicidas en parques y otros espacios públicos, que aumenten la formación e información al respecto, etc. De hecho hemos publicado una guía para ayudarles a tomar tales decisiones; en cualquier caso quienes quieran seguirnos pueden entrar en nuestro blog: https://libresdecontaminanteshormonales.files.wordpress.com.

 

Jesús García Blanca

 

Recuadro 1

Referencias de interés

 -Informe de la Sociedad Internacional de Endocrinología:
Introducción a las sustancias químicas que perturban el sistema endocrino (EDCs): Guía para las organizaciones de interés público y los responsables de formular políticas
http://www.ipen.org/sites/default/files/documents/Intro_to_EDCs_ES_June_2016.pdf

Informe del PNUMA y la OMS citado en la entrevista:
State of the science of endocrine disrupting chemicals – 2012: An assessment of the state of the science of endocrine disruptors prepared by a group of experts for the United Nations Environment Programme (UNEP) and WHO.
http://www.who.int/ceh/publications/endocrine/en/

 -Informe de Andreas Kortenkamp:
State of the Art Assessment of Endocrine Disrupters. Final Report.
http://ec.europa.eu/environment/chemicals/endocrine/pdf/sota_edc_final_report.pdf

-Eliminación de contaminantes hormonales. Guía para administraciones locales.
Informe de Dolores Romano, Silvia de Santos y Miquel Martínez de Morentin. Mayo de 2016.
https://libresdecontaminanteshormonales.files.wordpress.com/2016/05/guia-eliminacic3b3n-de-contaminantes-hormonales-guc3ada-para-administraciones-locales1.pdf

 -Guía de la campaña. Sustancias que alteran el sistema hormonal.
Dolores Romano. Junio 2014.
http://www.ecologistasenaccion.es/IMG/pdf/cuaderno-23_alteradores_hormonales.pdf

 Un asunto tóxico: cómo el lobby de la industria química bloqueó la adopción de medidas contra los disruptores endocrinos.
Stephane Horel. Corporate Europe Observatory (CEO)
https://libresdecontaminanteshormonales.files.wordpress.com/2015/03/un-asunto-tc3b3xico-cc3b3mo-el-lobby-de-la-industria-quc3admica-bloquec3b3-la-adopcic3b3n-de-medidas-contra-los-disruptores-endocrinos.pdf

 -Desengancharse del plástico: Problemas de un material ubicuo.
Ecologistas en Acción.
http://www.ecologistasenaccion.org/IMG/pdf/informe-plastico.pdf

 -Disruptores endocrinos: nuevas respuestas para nuevos retos
Dolores Romano. Instituto Sindical de Trabajo, Ambiente y Salud (ISTAS)
http://www.istas.ccoo.es/descargas/disruptores_endocrinos_final.pdf

 -The impacts of endocrine disrupters on wildlife, people and their environments. The Weybridge+15 (1996–2011) report.
European Environment Agency.
http://www.pnrpe.fr/IMG/pdf/Tech_02_2012_1_-2.pdf

Recuadro 2 

Aimentos analizados en el informe y plaguicidas disruptores endocrinos encontrados

Apoyándose en el derecho al acceso público a la información en materia de medio ambiente, Ecologistas en Acción solicitó en julio de 2015 a la Agencia Española de Consumo, Seguridad Alimentaria y Nutrición los datos de diferentes programas de control de contaminantes en alimentos españoles. La respuesta de la Agencia llegó en octubre de 2015 y consistía en datos del Programa de Control de Residuos de Plaguicidas del año 2014 a partir de 2.384 muestras de todo tipo de alimentos.

Los 33 plaguicidas disruptores endocrinos encontrados en alimentos españoles son los siguientes: 2,4-D, bupirimato, captan, clorotalonil, clorpirifós, clorpirifós-metil, cipermetrín, ciproconazole, deltametrín, ditiocarbamatos, epoxiconazole, fenoxicarb, flutriafol, iprodione, lambda-cihalotrín, linurón, malatión, metiocarb, metomil, miclobutanil, penconazole, pirimicarb, procloraz, propamocarb, propiconazole, propizamida, pirimetanil, piriproxifen, tebuconazole, tiacloprid, tiofanate-metil, tolclofosmetil y triadimenol.

Recuadro 3

Los cuatro plaguicidas disruptores endocrinos más presentes en los alimentos son los siguientes:

PLAGUICIDA DISRUPTOR ENDOCRINO ALIMENTOS EN LOS QUE ESTABA
Clorpirifós
(se encuentra en 20 alimentos analizados)
Aceitunas destinadas a la producción de aceite, espárragos, espinacas, mandarinas, manzanas, melocotones, miel, naranjas, naranjas ecológicas, otras frutas de piel no comestible, patatas, peras, piñas, plátanos, puerros, semillas de girasol, tomates, uvas de mesa, vainas (alubias con vaina) y zanahorias.
Cipermetrina
(se encuentra en 14 alimentos analizados)
Acelgas, espinacas, manzanas, otras legumbres secas, pepinos, peras, puerros, sandías, vainas (alubia con vaina), aceitunas para la producción de aceite, mangos, melocotones, otras especias: raíz y rizoma, vainas en conserva.
Deltametrin
(se encontró en 10 alimentos analizados)
Arroz, espinacas, espinacas procesadas, harina molida refinada, lechuga, manzanas, melocotones, peras, pimientos y tomates.
Ditiocarbamatos: maneb y mancoceb
(se encontró en 10 alimentos analizados)
Aceitunas para la producción de aceite, cebollas ecológicas, espinacas, hongos, manzanas, melocotones, naranjas, pepinos, peras y zanahorias.

Los diez alimentos más contaminados por plaguicidas disruptores endocrinos son los siguientes:

ALIMENTO Nº TOTAL DE PLAGUICIDAS PLAGUICIDAS DISRUPTORES ENDOCRINOS
Peras 49 16: captan, clorotalonil, clorpirifós, clorpirifós-metil, cipermetrina, deltametrin, fenoxicarb, iprodione, lambda-cialotrin, ditiocarbamatos, metiocarb, miclobutanil, penconazole, pirimetanil, tebuconazole y tiacloprid.
Manzanas 32 13: captan, clorpirifós, cipermetrina, deltametrin, iprodione, lambda-cialotrin, diticarbamatos, miclobutanil, penconazole, pirimicarb, desmetilformamidopirimetanil, tebuconazole y tiacloprid.
Melocotón 16 9: clorpirifós, cipermetrina, deltametrin, iprodione, lambda-cialotrin, diticarbamatos, metiocarb , tiacloprid y tiofanate-metil.
Naranjas 18 8: clorpirifós, clorpirifós-metil, lambda-cialotrin, ditiocarbamatos, penconazole, propiconazole, pirimetanil y piriproxifeno.
Espinacas 16 8: deltametrin, clorpirifós, cipermetrina, deltametrin, lambda-cialotrin, diticarbamatos, pirimicarb y propamocarb.
Pepinos 17 7: cipermetrina, flutriafol, diticarbamatos, propamocarb, pirimetanil, tiacloprid, triadimenol.
Zanahorias 15 7: clorpirifós, cyproconazole, iprodione, linuron, diticarbamatos, tiacloprid, tolclofos-metil.
Tomates 20 6: clorotalonil, clorpirifós, deltametrin, flutriafol, lambdacialotrin y piriproxifeno.
Uvas de mesa 20 6: clorpirifós, iprodione, penconazole, propamocarb, pirimetanil y tebuconazole.
Mandarinas 9 6: clorpirifós, clorpirifós-metil, procloraz, propiconazole, pirimetanil y tebuconazole.

Puede consultar la lista completa de las sustancias encontradas en los alimentos y bebidas analizadas así como un listado completo de plaguicidas disruptores endocrinos según Pesticide Actino Network Europe detallando sus propiedades y efectos adversos en los anexos del informe Directo a tus hormonas pinchando en www.ecologistasenaccion.org/IMG/pdf/informe-plaguicidas-2016.pdf.

Jesús Garrcía Blanca 



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Diciembre 2016
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