Temas destacados del año 2010

ntermedia_133_05La Medicina: ¿ciencia o pseudociencia?

Quienes ejercen la llamada Medicina convencional, alopática, ortodoxa o farmacológica afirman que es la única “basada en la evidencia” y, por tanto, “científica” intentado hacer creer así que las demás formas de entender y afrontar los problemas de salud no son científicas. Obviamente se trata de una falacia. No sólo muchas de las medicinas llamadas alternativas o complementarias han sido validadas científicamente sino que un análisis en profundidad de los procedimientos de la Medicina convencional, su definición de las enfermedades y sus técnicas de diagnóstico así como sus estrategias de prevención y tratamiento revela que ¡no cumplen en absoluto los criterios de los que presume! La Ciencia moderna occidental no es sino una forma de aproximarse al conocimiento pero no la única ni la más completa ya que se limita estrictamente al conocimiento del mundo material. Y la Medicina convencional se basa en un modelo obsoleto que se ha demostrado erróneo por la propia ciencia que si no ha sido aun abandonado se debe a motivos extra-científicos. No cumple ni siquiera los criterios que los científicos del modelo antiguo establecen para considerarla una “ciencia” luego se trata de una pseudociencia que se caracteriza por el dogmatismo, la intolerancia, la negativa a debatir, la defensa a ultranza de las ideas propias y establecidas, las motivaciones extra-científicas y los argumentos de autoridad.
(El reportaje se publicó en el nº 133)

 

ntermedia_132_02El actual enfoque terapéutico del cáncer es inadecuado y anacrónico

La tesis -sostenida durante décadas- de que el cáncer no es en realidad una patología única sino el nombre genérico que designa a un grupo de 200 enfermedades diferentes que requieren tratamientos distintos -agresivos, tóxicos y, en muchos casos, cancerígenos- comienza a ser seriamente cuestionada ¡en el propio seno de la Oncología! Lo afirma la Sociedad Internacional para el Estudio de la Dinámica de Protones en el Cáncer (ISPDC), entidad que defiende un modelo unificador de interpretación del desarrollo del cáncer y los fenómenos tumorales y considera que hay un denominador común en todos los casos: una evidente alcalinización intracelular que va unida a una acidificación extracelular. Asunto importante porque hace ya más de 80 años Otto Warburg descubrió que las células cancerosas son capaces de vivir en un ambiente extracelular e intersticial intratumoral profundamente acidificado como consecuencia de la elevada producción de ácido láctico derivado de la glicólisis celular. Luego el bloqueo de extrusión celular de las células cancerosas y el aumento por medios terapéuticos del pH intersticial de los tumores puede resultar a corto/medio plazo una estrategia específica que consiga provocar la muerte celular tumoral suprimiendo la proliferación celular y la invasión local, inhibiendo el proceso metastásico e induciendo el colapso tumoral por medios energéticos. Todo indica en suma que el principal factor de transformación de una célula normal en maligna es su alcalinización intracelular, probablemente inducida por la sobreexpresión de una o varias bombas de extrusión de protones.
(El reportaje se publicó en el nº 132)

 

ntermedia_132_01La Terapia de Simbiosis Celular

Las mitocondrias son en realidad ¡bacterias! –arcaicas- que viven en simbiosis en el interior de nuestras células y han asumido las funciones metabólicas claves para la vida. Pues bien, este descubrimiento y otros recientes han puesto de manifiesto los errores de la Teoría Microbiana así como las graves consecuencias tóxicas de un siglo de agresión quimico-antibiótica al tiempo que revolucionan la ciencia médica posibilitando nuevas terapias eficaces y no agresivas para afrontar las patologías crónicas y degenerativas, cáncer incluido. Es el caso de la Terapia de Simbiosis Celular desarrollada por el Dr. Heinrich Kremer que se basa esencialmente en favorecer las relaciones simbióticas tanto en el interior de las células como en la matriz extracelular utilizando las mismas sustancias y elementos producidos por la naturaleza. Es decir, en lugar de administrar fármacos agresivos y tóxicos forzando al organismo a aceptarlos se trata de respetar los mecanismos naturales y poner simplemente a su disposición las sustancias inocuas naturales –polifenoles, ácidos grasos, glutatión, aminoácidos, etc.- que éste pudiera necesitar para que tome sólo lo que precise en cada momento y en la cantidad adecuada. No es pues aconsejable caer en la simplicidad de tomar pastillas o preparados de tipo ortomolecular sin saber si padecemos déficit de esos micronutrientes. Deben llegar a nuestro organismo de modo natural como parte de los alimentos a fin de que las células tomen sólo lo que necesitan y no se acumulen en exceso.
(El reportaje se publicó en el nº 132)

 

ntermedia_131_05Potencial peligro de biberones, chupetes, tetinas, botellas y otros productos de uso masivo

Los disruptores endocrinos se han convertido hoy en una de las mayores amenazas para la salud Especialmente el bisfenol A, sustancia química prohibida en Francia y Dinamarca pero no así en muchos otros países -incluida España- que está presente en los plásticos de policarbonato de los envases de comida, las botellas de agua, los biberones, los chupetes y tetinas o el revestimiento interior de las latas pero también en los discos compactos, en equipos de seguridad y en numerosos productos sanitarios. Sustancia que se desprende sobre todo cuando esos utensilios se calientan. Y otro tanto cabe decir de los ftalatos que se utilizan para producir plástico suave y flexible encontrándose asimismo en una amplia gama de productos de consumo. Es pues una absoluta vergüenza que siga permitiéndose su uso masivo.
 (El reportaje se publicó en el nº 131)

 

ntermedia_131_01Durísimas acusaciones de John Virapen contra la industria farmacéutica

Tras trabajar 35 años para la industria farmacéutica en distintas compañías -en las que llegó a ocupar cargos de alta dirección- John Virapen se convirtió con sus contundentes denuncias en una auténtica pesadilla para el sector del fármaco. Él mismo reconoce haber cometido todo tipo de irregularidades, entre ellas recurrir al soborno para conseguir que se autorizara el Prozac en Suecia. Es más, acusa a los gobiernos de compartir los intereses de la industria y a los medios de comunicación de complicidad. Lo singular es que lo que cuenta es sólo parte de lo que sabe -y ya de por sí es un escándalo- asegurando que el resto es su “seguro de vida” ante una industria a la que lo único que le importa es ganar dinero. Virapen afirma que las autoridades estatales son fácilmente sobornables y no se atreven a enfrentarse a las estructuras criminales de la industria farmacéutica. Y la misma acusación hace respecto de los llamados «expertos», los médicos y los periodistas. Considerando especialmente grave lo que está ocurriendo con los niños a los que según asevera se está medicando con psicofármacos ineficaces de graves efectos secundarios -algunos de los cuales incluso incitan al suicido- argumentando que padecen enfermedades que en realidad son inventadas, inexistentes.
(El reportaje se publicó en el nº 131)

 

ntermedia_130_01El MMS o la Solución Mineral Milagrosa

Hace unos años comenzó a circular por internet información sobre un producto cuyas propiedades para tratar eficazmente la malaria eran tan sorprendentes que pronto empezó a usarse para otras patologías pasando a ser considerado en breve tiempo una especie de panacea; al punto de que hoy se le conoce como Suplemento Mineral Milagroso o MMS (por sus siglas en inglés). Solo que su descubridor, Jim Humble, se encontraría pronto con que la posibilidad de comercializarlo se esfumaba. La industria farmacéutica logró que las autoridades sanitarias prohibieran su comercialización y dijeran a la población en varios países -España incluida- que consumirlo tiene “riesgos”. El MMS es clorito sódico diluido al 28% que al mezclarse con un ácido débil -como el ácido cítrico, el limón o el vinagre- se transforma en dióxido de cloro (CLO2), gas que si se ingiere diluido -en agua o zumo- provoca un potente efecto desinfectante que según Humble elimina todo agente patógeno anaeróbico que vive en terreno ácido sin afectar ni a las bacterias benéficas ni a las células sanas lo que implicaría que, siendo inocuo, es eficaz para resolver todas las patologías de origen parasitario, bacteriano, vírico o fúngico cuyos restos, una vez neutralizados, se eliminan a través de la piel, los riñones y el colon. No presenta riesgos si quien ingiere dióxido de cloro tiene un organismo en condiciones medianamente razonables de salud y la dosis es adecuada pero si su organismo está muy acidificado y/o deteriorado, la dosis es excesiva o acaba de ingerir algún fármaco sí puede haber efectos secundarios como diarrea y vómitos. Es por eso que Humble propone buscar con cuidado la dosis que mejor conviene a cada uno.
(El reportaje se publicó en el nº 130)

 

ntermedia_129_02¿Se justifica la teoría microbiana de la enfermedad?

Luis Pasteur postularía en 1835 que los microbios son la causa de la mayor parte de las enfermedades y la única estrategia terapéutica válida consiste en destruirlos así como en prevenir su invasión mediante vacunaciones masivas. Convertida en dogma tal teoría es hoy aceptada de forma casi unánime y complementada por una concepción simplista de la inmunidad constituye la base del negocio de las multinacionales farmacéuticas. Sin embargo carece de rigor científico, se basa en una concepción militarista de la vida y sus consecuencias para la salud tras cien años de fumigación antibiótica e intoxicación vacunal son nefastas. Las bacterias y virus tuvieron y tienen un papel fundamental en el origen y mantenimiento de la vida. De hecho Pasteur “arregló” los resultados de sus experimentos para que se correspondieran con las ideas que quería demostrar y a pesar de que hoy se sabe que mintió y los manipuló sus teorías aún persisten. Y eso que ya en 1975 un historiador de Princeton, el profesor Geison, logró acceder a cerca de diez mil páginas de Pasteur que habían permanecido ocultas y en 1993 presentó ante la Asociación Americana para el Avance de la Ciencia un informe denunciando que no sólo había publicado información fraudulenta y era culpable de “mala conducta científica” sino que había violado las reglas de la medicina, la ciencia y la ética. Sin comentarios.
(El reportaje se publicó en el nº 129)

 

ntermedia_129_06Todo organismo enfermo es un organismo acidificado y/o desnutrido

La inmensa mayoría de las llamadas “enfermedades” tienen un mismo origen: la acidificación del organismo y/o su desnutrición. Desde las patologías neurodegenerativas hasta las musculares pasando por las circulatorias, las respiratorias o las digestivas; cáncer incluido. Un organismo acidificado es un organismo enfermo. Un organismo con carencia de nutrientes esenciales es un organismo que no puede funcionar correctamente. Y ambas situaciones dan lugar a la inmensa mayoría de las patologías. Que los médicos –convencionales o no- ignoren esto es lo que impide que logren ayudar a sus pacientes. De hecho reconocen ignorar la causa de la inmensa mayoría de las llamadas “enfermedades” y por eso dicen que son idiopáticas, es decir, de causa u origen desconocido. La verdad sin embargo es que sí se conocen pero no se les explica en las facultades de Medicina. Y es que si nuestro sistema de limpieza o drenaje falla el material tóxico de desecho empantana el espacio intersticial intoxicándolo y volviéndose ácido por la acumulación del ácido carbónico, ácidos grasos y ácido úrico que expulsan las células siendo ello la principal causa de casi todas las patologías.
(El reportaje se publicó en el nº 129)

 

ntermedia_128_01La política sanitaria mundial la determina un grupo de agencias estadounidenses

Los Centros para el Control de las Enfermedades (CDC) en colaboración con los Institutos Nacionales de Salud (NIH), la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) y otras agencias gubernamentales estadounidenses son quienes establecen las definiciones clínicas de las llamadas “enfermedades”, fijan los instrumentos de diagnóstico y deciden las estrategias de prevención y tratamiento de todas las patologías así como los protocolos de seguimiento y control de los enfermos. Mientras, una rama poco conocida -el Servicio de Inteligencia de Epidemias (EIS)– mantiene una tupida red de agentes integrados en universidades, fundaciones, colegios profesionales, asociaciones, medios de comunicación y altos puestos de responsabilidad institucional de más de cincuenta países. Como resultado la práctica totalidad de los gobiernos del planeta ejecutan políticas sanitarias guiadas por intereses estratégicos estadounidenses y al servicio de las más poderosas compañías de la industria farmacéutica. Siendo principalmente Rockefeller, Morgan y Warburg quienes a través de una serie de fundaciones, corporaciones y organizaciones estratégicas -entre ellas el Club Bilderberg y la Comisión Trilateral-, financian y controlan los principales organismos, entidades e instituciones internacionales. Y son los Centros para el Control de Enfermedades de Estados Unidos quienes a través de distintos organismos y agentes repartidos por todo el mundo indican a los gobiernos y a los médicos lo que deben o no creer y aceptar, qué enfermedades existen y qué tratamientos deben aplicar.
(El reportaje se publicó en el nº 128)

 

ntermedia_128_05¿Es la Psiquiatría una disciplina científica o una estafa?

Ni las llamadas enfermedades psiquiátricas ni los tratamientos que se usan para «tratarlas» tienen fundamentación científica. La Psiquiatría aparece ante los ojos del ciudadano como la garante última de la salud mental de la sociedad pero la realidad es que como sistema de diagnóstico y tratamiento no es sino un engranaje más de la enorme máquina de hacer dinero que se sustenta en la falsa idea imperante de que todo se puede solventar con fármacos. Es más, en las últimas décadas psiquiatras y laboratorios farmacéuticos se han dedicado a aumentar hasta la náusea el número de supuestas “enfermedades mentales” y a asegurar que la solución está en sus fármacos cuando ¡ni uno sólo ha demostrado su eficacia! Gran parte de la sociedad –entre ellos millones de niños- está siendo pues medicada para patologías mentales inexistentes. “Hoy no existe comportamiento, actitud o emoción que no esté catalogada y contemplada en el Manual Diagnóstico y Estadístico para Trastornos Mentales como ‘enfermedad mental’», nos diría Juanjo Melgarejo, presidente de la Comisión Ciudadana de Derechos Humanos (CCDH) en Barcelona. Añadiendo: “O la sociedad acaba con el dañino negocio de la Psiquiatría o ésta y el control farmacológico del comportamiento acaban con la libertad individual y social”.
(El reportaje se publicó en el nº 128)

 

ntermedia_127_01El Renovén destruye las células tumorales, induce su apoptosis y potencia el sistema inmune

El Renovén -actual nombre del Bio-Bac- no sólo destruye las células tumorales sino que además induce su apoptosis -al menos in vitro- y potencia el sistema inmune. Lo constató una investigación realizada en el Departamento de Inmunología Celular de Ebiotec -empresa española dedicada a la investigación y desarrollo en el campo de la inmunología molecular que dirige el prestigioso investigador español Ramón Cacabelos- cuyos resultados se recogerían en un artículo publicado en 2010 en Gen-T The EuroEspes Journal. El estudio demostró su eficacia en liposarcoma, sarcoma sinovial humano, células promielocíticas, linfoma, adenocarcinoma de derrame pleural, cáncer de ovario epitelial, melanoma y adenocarcinoma de mama. Y se trata de un citotóxico selectivo; es decir, destruye las células tumorales sin afectar a las sanas al tiempo que estimula el sistema inmune. “Sabíamos que lleva a la muerte a las células tumorales pero no se sabía si porque simplemente las destruye o porque además consigue inducir la apoptosis. Bueno, pues este experimento ha constatado que hace las dos cosas: destruye las células tumorales y además induce la apoptosis”, nos explicaría el biólogo español Enrique Martínez, director técnico de Geamed, empresa fabricante del Bio-Bac/Renovén.
(El reportaje se publicó en el nº 127)

 

ntermedia_127_02¿Están en realidad los secretos de la vida en el “ADN basura”?

Desde que en 1950 los científicos Watson y Crick descubrieran la doble hélice del Ácido Desoxirribonucleico o ADN la investigación de éste ha acaparado la atención de gran parte de la Biología y la Medicina como medio para entender al ser humano y, por ende, aprender a curar las enfermedades manipulándolo. Y es que se entendía que en esos 64 codones se encuentran hasta las claves de nuestro comportamiento cuando la verdad es que al estudiarlo se dejó de lado ¡el 97% del código! por estar desperdigado y en aparente desorden. Es decir, dada la dificultad de comprenderlo se decidió absurdamente considerarlo “ADN basura”. ¡Cómo si algo en la naturaleza careciese de sentido! Obviamente se trató de un enorme dislate. Las últimas investigaciones apuntan de hecho a que además del ADN biológico existe un ADN ¡energético! que sería el que dispone y ordena la forma en que se organiza el primero desde el mismo momento de la concepción codificando las características específicas de todo ser vivo. Y todo indica que no sólo nuestras acciones sino también nuestros pensamientos influyen en el ADN, que lo que pensamos, sentimos, hacemos y decimos influye en los genes. Es más, experimentos efectuados por científicos rusos han demostrado que las partículas vivas de ADN reaccionan a rayos láser modulados en frecuencias equivalentes al lenguaje, es decir, al sonido de unas palabras e, incluso, a ondas de radio si se utilizan las frecuencias correctas. Y es que el ADN es un superconductor orgánico que puede trabajar a temperatura normal y acumular luz y, por tanto, información. Realmente sorprendente.
(El reportaje se publicó en el nº 127)

 

ntermedia_127_05¿La Medicina convencional se basa en la ciencia… o en el engaño?

Glen Spielmans, investigador del departamento de Psicología de la Universidad Estatal Metropolitana de Minnesota (EEUU), publicó en 2010 en Bioethical Inquiry un trabajo basado en documentos internos de la industria farmacéutica que revelan cómo ésta suprime de manera habitual los datos negativos de los ensayos que realiza y que hay “trabajos” que se hacen al dictado y después firman –cobrando obviamente por sus servicios- personajes de prestigio médico o investigador. “La medicina basada en la evidencia es un noble ideal –afirma– pero la realidad es que en la actualidad se basa en el marketing”. Añadiendo: «La medicina se basará realmente en la evidencia cuando haya facilidad para acceder a todos los datos recogidos en los ensayos clínicos, los artículos los presenten con precisión, se dé a conocer quiénes han contribuido o participado en ellos explicando los papeles que tuvieron y las campañas de marketing den sólo información exacta. En el mundo actual de la medicina basada en la evidencia los artículos de las revistas son una sobrerrepresentación positiva de seguridad y eficacia, están a menudo preparados por ‘vendedores’ de fármacos y los esfuerzos de comercialización incluyen información engañosa sobre enfermedades y tratamientos”. Duro y contundente.
(El reportaje se publicó en el nº 127)

 

ntermedia_127_03¡Funciona mejor y sin sus peligros un placebo que un antidepresivo!

Un estudio publicado a principios de 2010 en The Journal of American Medical Association ratificó los resultados de otros anteriores: en la mayoría de los casos de depresión es mejor utilizar un placebo que un antidepresivo pues no tiene efectos secundarios y sus resultados son ¡los mismos! En un análisis de seis grandes estudios en los que los pacientes deprimidos recibieron un placebo o un medicamento activo el verdadero efecto del medicamento -es decir, además del propio efecto placebo- fue “inexistente o insignificante” en pacientes con depresión leve, moderada e, incluso en algunos casos, severa. En los pacientes con síntomas muy graves sí pudo encontrarse un beneficio estadísticamente significativo… solo que esos pacientes representan algo más del 10% de las personas con depresión. Al resto pues se le condena a tomar a diario una medicación tan ineficaz como peligrosa. Que la Organización Médica Colegial (OMC) afirme pues en su Guía de Buena Práctica Clínica en Depresión y Ansiedad que los antidepresivos son “seguros y eficaces” es intolerable porque es manifiestamente falso.
(El reportaje se publicó en el nº 127)

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200
Enero 2017
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