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  | NÚMERO
68 |
La
gran industria farmacéutica sigue presionando
Las directrices del Codex Alimentarius sobre suplementos
vitamínicos y minerales avanzan
Durante la primera semana de noviembre se reunió de nuevo
en Bonn (Alemania) el llamado "Comité del Codex sobre nutrición y alimentos
para regímenes especiales" (CCNFSDU) para discutir las controvertidas Directrices
sobre suplementos vitamínicos y minerales. Como ya se esperaba, el Comité acordó
terminar sus deliberaciones en esta reunión y avanzar las Directrices para su
aprobación hasta el Trámite 8 que es en realidad la última etapa del proceso.
Como resultado de esta decisión las Directrices serán estudiadas en una reunión
de la Comisión del Codex Alimentarius que se celebrará en Roma en julio
de 2005 a fin de que el texto sea ratificado y aceptado como un nuevo estándar
mundial. Las Directrices para suplementos vitamínicos y minerales están siendo
discutidas en el Codex Alimentarius desde 1990 e inicialmente su objetivo
era limitar las cantidades máximas de vitaminas y minerales en suplementos sólo
hasta los niveles de las CDR (cantidades diarias recomendadas). Como era previsible
la aparición de esa propuesta provocó gran indignación entre los consumidores.
Sin embargo, en su reunión de noviembre de 2003 -tras la vehemente oposición del
Dr. Matías Rath y del movimiento mundial por la libertad en la salud, el ya mencionado
CCNFSDU se rindió finalmente y decretó que los niveles máximos se determinarían
por medio de la valoración científica de riesgos. Inquietantemente, sin embargo
-y como indicio de lo que estaba por venir-, en esa misma reunión las Directrices
también se avanzaron del Trámite 3 al Trámite 5 del proceso de aprobación del
Codex (de 8 trámites en total). Tras una reunión posterior de la Comisión
del Codex Alimentarius -que se celebró en Ginebra entre el 28 de junio
y el 3 de julio de 2004- las Directrices avanzaron aún más, hasta el Trámite 7
del proceso, a sólo un paso pues de completarse. Y con ese trasfondo en mente
280 delegados, observadores y consejeros en representación de 62 estados miembros
y 25 organizaciones no gubernamentales internacionales se reunieron en el Brukenforum
de Bonn para la reunión de este año. Las discusiones que allí tuvieron lugar siguieron
básicamente el mismo patrón que las del año pasado en cuanto que el Presidente
del Comité, el Dr. Rolf Grossklaus, mostró de nuevo una clara preferencia y parcialidad
hacia las peticiones del delegado de la Comisión Europea, Basil Mathioudakis.
Siempre que se producía un desacuerdo en el Comité acerca de cualquier aspecto
del texto, por ejemplo, Grosskalus se ponía clara e invariablemente de parte del
Sr. Mathioudakis y, por ende, de la Unión Europea. Como resultado algunas partes
de las Directrices del Codex sobre suplementos vitamínicos y minerales
son prácticamente similares a secciones de la igualmente controvertida Directiva
sobre Suplementos Alimenticios de la Unión Europea. Hay que explicar que
los informes oficiales que se emiten tras las reuniones del Codex no siempre
son exactos y a menudo no reflejan ni las discusiones que han tenido lugar ni
la manera en que las cuestiones se "decidieron". No es sorprendente, por tanto,
que haya varios ejemplos en el informe del CCNFSDU de este año de acontecimientos
reescritos para crear una ilusión de democracia durante la reunión. Por ejemplo,
el informe dice que el Comité decidió centrar la discusión en las secciones de
las Directrices sobre suplementos vitamínicos y minerales que aparecían entre
corchetes. Sin embargo, ya que las secciones entre corchetes eran sólo aquellas
pocas frases que no habían podido ser acordadas por el Comité en su reunión anterior
esta decisión fue especialmente importante ya que tuvo el efecto de limitar seriamente
el alcance de las discusiones que tuvieron lugar. La verdad, sin embargo -algo
que el informe no decía-, fue que al principio de la reunión su Presidente,
el Dr. Grosskaus, había indicado al Comité que la discusión debería centrarse
en las partes del texto que seguían apareciendo entre corchetes. Como resultado,
al Comité no se le dio elección sobre esta cuestión y siempre que alguien intentó
abrir una discusión sobre un área controvertida del texto que no estuviera entre
corchetes el Dr. Grossklaus sencillamente evitó que lo hiciera. De forma parecida,
el informe también dice que el Comité, reconociendo que se habían realizado progresos
importantes en el texto, acordaba avanzar las Directrices para su aprobación en
el Trámite 8 por la 28 Sesión de la Comisión del Codex Alimentarius. Sin
embargo, lo que realmente ocurrió fue que el Dr. Grossklaus dijo que él quería
hacer avanzar las Directrices para su adopción en el Trámite 8 y el Comité, una
vez más, no tuvo oportunidad de discutir la cuestión. Y lo que es aún peor,
algunas importantes discusiones que tuvieron lugar durante la reunión ni siquiera
aparecen mencionadas en el informe. La Federación Nacional de Salud (NHF),
por ejemplo, que es la única organización no gubernamental asistente al Codex
que ha estado sistemáticamente en favor de la libertad en la salud, había pedido
específicamente durante la reunión que se indicara, bien en el texto de las Directrices,
bien en el propio informe, si la aplicación de las Directrices era o no obligatoria
para los países. El Dr. Jeronimas Maskeliunas respondió a la pregunta de
Federación Nacional de Salud en nombre de la Secretaría del Codex, y dijo
que los documentos que está elaborando el Comité "no son obligatorios". Y añadió
que son "los estados miembros los que deciden cómo utilizarlas". La Federación
Nacional de Salud pidió que eso constara en el informe. Sin embargo, cuando
se distribuyó el borrador el último día de la reunión éste no incluía mención
alguna de la pregunta de la Federación Nacional de Salud ni de la respuesta
del Dr. Maskeliunas. La Federación Nacional de Salud se dirigió entonces
al Presidente y le pidió repetidas veces que incluyese la mención a esa cuestión
tan importante en el informe oficial que se realizaría tras la reunión. A lo que
el Dr. Grossklaus se negó alegando que no estaba obligado a hacer caso a esas
peticiones. Por tanto, en lo que respecta al informe es como si esa cuestión de
vital importancia no hubiera sido discutida. Las Directrices que se aprobaron
en Bonn no prohibirán de forma inmediata, en todo caso, las terapias naturales.
Debido a la fuerte oposición a las Directrices el texto que se aprobó en Bonn
este año es solo un documento "marco" y no regula ninguno de los aspectos más
controvertidos de la Directriz que a la Comisión del Codex Alimentarius le
hubiera gustado incluir. Por ejemplo, los niveles máximos permitidos en suplementos
vitamínicos y minerales serán establecidos por separado en una fecha posterior
sin especificar. De manera similar -y al contrario de lo que ocurre en el caso
de la Directiva sobre suplementos alimenticios de la UE-, la Directriz no contiene
una lista de fuentes de nutrientes permitidas (la llamada "lista positiva")
y tampoco se añadió nada al texto este año para permitir una posterior adición
de una lista semejante. La Comisión del Codex Alimentarius, como tal,
tiene sin duda la esperanza de que los consumidores se calmen con un sentimiento
falso de seguridad cuando sepan que las Directrices sobre suplementos vitamínicos
y minerales no prohibirán de manera inmediata las terapias naturales. Sin embargo,
ya ha quedado claro que el plan final es añadir uno a uno los aspectos más controvertidos
de las restricciones a vitaminas y minerales con la esperanza de que si la Comisión
del Codex Alimentarius procede con suficiente lentitud los consumidores
no mostrarán una oposición significativa hasta que sea demasiado tarde. Acerca
del proceso de análisis de riesgos que se utilizará para establecer los "niveles
máximos" es interesante señalar que el representante de la Organización Mundial
de la Salud (OMS) dijo durante la reunión del Codex que la organización
estaba a favor de pasar de un enfoque de "no nutrientes" a un enfoque basado en
lo "apropiado del nutriente". Aparentemente es una buena noticia porque, como
ya sabemos, los nutrientes no son venenos y son absolutamente esenciales para
la vida. Aún así no debemos dejarnos engañar por esta retórica ni dejarnos adormecer
por una sensación falsa de seguridad. En septiembre de 2004, por ejemplo,
la Organización para la Agricultura y la Alimentación de Naciones Unidas (FAO)
y la OMS anunciaron un proyecto conjunto de evaluación de riesgo de nutrientes
que pretendía definir un enfoque "de base científica" y "aplicable internacionalmente"
para la valoración de riesgos de nutrientes. El objetivo del proyecto se describe
como proporcionar asesoramiento científico acerca de los principios y metodologías
a utilizar cuando se realicen valoraciones de riesgo para nutrientes y sustancias
relacionadas. Sin embargo, al ser la FAO y la OMS los administradores conjuntos
de la Comisión del Codex Alimentarius los resultados de su proyecto de
valoración de riesgos en nutrientes tendrá muchísima influencia en los niveles
que recomendará el Codex en relación con las Directrices sobre suplementos
vitamínicos y minerales. Por tanto, es inquietante que el documento preparatorio
publicado por la FAO/OMS cuando se anunció el proyecto tienda a sugerir que las
opiniones publicadas del Comité Científico para la Alimentación (SCF)
de la Unión Europea tendrán mucha influencia en el resultado del trabajo de valoración
de riesgos de la FAO/OMS. Esto no contribuye en absoluto a fomentar la confianza
en el proyecto de valoración de riesgo en nutrientes de estas dos entidades ya
que muchas de las opiniones publicadas del Comité Científico para la
Alimentación son completamente contrarias no solo a los principios de la Medicina
Ortomolecular sino también al sentido común. Su opinión sobre la vitamina B3 o
niacina, por ejemplo, sugiere que el "nivel máximo seguro" debería fijarse en
sólo 10 mg, una cantidad que está ligeramente por encima de la mitad de la CDR
de la Unión Europea. Está claro, por tanto, que debemos ver el proyecto de la
FAO/OMS de valoración de riesgos en nutrientes con una saludable dosis de escepticismo.
Algo más positivo, sin embargo, es que Sudáfrica -que en los últimos años ha sido
la única delegación nacional asistente al Codex que ha estado continuamente
a favor de la libertad en el ámbito de la salud- haya recibido mucho apoyo en
la reunión de este año, no solo de la Federación Nacional de Salud sino
también de las delegaciones nacionales de la India, Tanzania, Ghana y Zimbabwe.
Se trata de un avance importante porque aunque el número de delegaciones en favor
de la libertad en la salud que asisten al Codex sigue siendo pequeño por
fin ha empezado a crecer. Otro resultado positivo de la reunión del Codex
de este año fue que Sudáfrica consiguió conservar la presidencia del grupo de
trabajo que establecerá los nuevos valores de referencia de nutrientes (VRN).
La delegación de Sudáfrica ha subrayado de forma sistemática el hecho de que el
enfoque tradicional a la nutrición basado en CDR no promueve una salud óptima
y ahora intentará que los nuevos valores de referencia de nutrientes (VRN) se
establezcan en niveles que tengan en cuenta la prevención y reducción de enfermedades
y el mantenimiento de un estado nutricional óptimo. El grupo de trabajo seguirá
por tanto con su trabajo y, entre otras cosas, establecerá las bases científicas
sobre las que se establecerán los VRN, el abanico de nutrientes que se incluirá
y los criterios para su selección. En suma, aunque el texto de las Directrices
del Codex sobre suplementos vitamínicos y minerales está terminado sus
aspectos más importantes todavía tienen que ser establecidos. Además, a pesar
de que la Comisión del Codex Alimentarius está obviamente intentando promulgar
la idea de que los niveles máximos serán establecidos "de forma científica" hay
buenas razones para creer que el proceso estará sujeto a una influencia indebida
por parte de la ortodoxia médico-farmacéutica que -sin ninguna duda- hará todo
lo que esté en sus manos para asegurarse de que los niveles máximos establecidos
sean los más bajos posibles. Ya sabemos por el texto de las Directrices, por
ejemplo, que los niveles máximos se fijarán teniendo en cuenta la ingesta diaria
de otras fuentes dietéticas. En otras palabras, cuando se establezcan los niveles
máximos es probable que la ingesta de nutrientes provenientes de los alimentos
se reste de los niveles que fije el proceso científico de valoración de riesgo.
No es difícil predecir, por ello, que los niveles de nutrientes que supuestamente
estamos obteniendo de la comida serán estimados en una cifra lo más alta posible
a pesar del hecho de que las investigaciones científicas han demostrado repetidamente
que el contenido de minerales de las frutas y vegetales ha estado disminuyendo
en todo el mundo desde hace más de medio siglo. Igualmente, el texto de las
Directrices también dice que para establecer los niveles máximos se deberán tener
también en cuenta los valores de referencia de ingesta de vitaminas y minerales
de la población. Esto crea la preocupante posibilidad de que los encargados de
la regulación puedan usar los niveles que han sido establecidos en los valores
de referencia de población, ya de por sí bajos, para reducir aún más los niveles
máximos en sus países. Está claro, pues, que la controversia que rodea a
las Directrices del Codex sobre suplementos vitamínicos y minerales continuará
durante algún tiempo. A pesar de que algunos grupos ya están diciendo -falsamente-
que los consumidores se beneficiarán de la finalización de las Directrices del
Codex sobre suplementos vitamínicos y minerales cada vez está más claro
que semejantes declaraciones no se basan en hechos ciertos. Debemos por tanto
seguir atentos y todos y cada uno de nosotros hacer cuanto esté en nuestras manos
para proteger el futuro de la Medicina Ortomolecular y las terapias naturales,
tanto por nuestro bien como por el de las futuras generaciones.
Paul Anthony Taylor
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